sábado, 10 de agosto de 2013

Nunca

Siempre me han dicho, “nunca digas nunca”, y realmente la frase en si es ya contradictoria en su naturaleza.  Pero yo difiero, entiendo podemos contar con la esperanza de decir “Nunca”…

Nunca dejes de ser quien eres,
Porque no importa con quien estés, siempre estarás tú.
Porque nadie más que tú, sabe lo que tienes en tu corazón.
Porque es tu vida, son tus sueños.
Porque cuando guardas quien eres por ser otra persona, terminas sufriendo tú y quienes te aman.

Esta sensación de que los demás quieren que no seas tú, la has sentido?  Te comento, que tienes toda la razón, y cómo no? Si desde que naces te dicen como ser, te dicen que color te debe gustar, que religión, que comida, que amigos, que música, etc.  Prácticamente te quieren “moldear” completamente, por qué?  Por qué no ser tú?  La respuesta es simple, si todos somos lo que queremos ser, se hace extremadamente difícil controlar los sueños, deseos y objetivos de las masas.

Nunca dejes de vivir,
Porque se te manchan los sueños.
Porque otros te dirán como vivir.
Porque tu corazón se sentirá solo y perdido.

Para dejar de vivir no hace falta dejar de respirar, solo tienes que dejar de soñar y hacer únicamente lo que tienes que hacer.  Lamentable el caso per, no siempre se verán de manera positiva tus decisiones de lo que es correcto y en el momento en el que los demás decidan emprender sus sueños por su lado, te quedaras mirando al techo.

Nunca te rindas,
Aunque nadie te crea.
Aunque estés cansado.
Aunque parezca que no tiene mucho sentido.

Si te rindes, estarías aceptando ser un títere de los demás.  No te rindas, que el mundo necesita personas, independientes, libres de espíritu e ideales.

No dejes de ser quien eres, nunca dejes de vivir y nunca te rindas!!!


1 comentario:

paogomez dijo...

La pregunta básica es si realmente sabemos quiénes somos? Desde pequeños se nos va mutilando la originalidad, pues debemos encajar en un sistema con ciertas reglas.
Es así como vamos enmascarando nuestra naturaleza a tal punto que, de adultos, no somos capaces de reconocernos y nos perdemos en búsqueda de aquello que haría feliz a quien se supone que somos.
El precio de liberarnos de este asunto es el de ser tachados de rebeldes, locos, ovejas negras; de aceptar la partida de aquellos con quienes ya no encaja nuestra ruta; y, la pérdida de la aceptación
del entorno.
Ciertamente, ser uno mismo es un proyecto maravilloso y gratificante; sin embargo, tiene un costo alto, muy alto y no todos estamos dispuestos a pagarlo.